Hace mucho muuuucho tiempo vivía en un bosque de un País muy muuuuy lejano, cuyo nombre no recuerdo un GIGANTE que no era querido por casi ninguno de los habitantes que vivían en él

-Ya ve usted Señora hierba -comentaba la flor- este GIGANTE lo destroza todo a su paso y todas si no vamos ligeras nos tenemos que apartar pues muchas de nosotras son pisoteadas por sus grande zapatos.

-Y nosotros también- intervino el caracol, con su andar pausado y moviendo su antenas -menos mal que solo salimos cuando llueve y que él  entonces no está.

-Yo estaba contenta- dijo la oruga -esperaba mi trasformación en maravillosa mariposa, pero muchas veces cuando volamos chocamos con su cuerpo.

-Tendremos que convocar una reunión urgente- exclamo la hierba- y expulsarle del bosque porque el GIGANTE nos daña a todos, y por allí por donde pisa aplasta a todas mis hermanas.

-Pues conmigo no contéis- intervino por primera vez el árbol milenario- a mi el GIGANTE me hace compañía en mis largas tardes del verano llenas de soledad.  

Así las cosas el GIGANTE estaba muy solo y en las noches estrelladas se oía el retumbar de su llanto desolador, ante la mirada triste del cielo poblado de estrellas.

 

Un día muy caluroso de verano estaba el GIGANTE explicando sus penas debajo del árbol milenario. Este movía sus ramas para darle un poco de aire.

-Amigo- le decía el árbol- no te preocupes nadie te va a echar del bosque, yo soy aquí el mas antigua y mi autoridad de algo debe de servir. Cuando aquí solo había sol por todos lados, yo ya esta  plantado. Los he visto venir y nacer a todos. Mis hermanos los árboles, la hierba y a todos los animalitos que ahora poblan ese frondoso bosque.

-Te lo agradezco amigo- respondió el GIGANTE- tu eres aquí el único que me habla. Aquí me siento muy solo y si no fuera por ti no se en donde estaría. No me pudo marchar,  pues aunque la ciudad esta lejos no quiero me vea nadie, sobre todo los niños a quienes seguro mi gran estatura les asustaría. Así que si lo habitantes del bosque deciden echarme no se que será de mi.

-Eso no va a suceder nunca confía en mi GIGANTE.

Cuando el árbol acabo de decir estas palabras se oyó un rumor por todo le bosque. Todo el mundo corría despavorido de un lado a otro.

-FUEGO, FUEGO- Grito el halcón- los hombres han encendido fuego cerca de aquí y el viento lo propaga hasta el bosque. Que podemos hacer?. Ayúdanos árbol.

De repente el GIGANTE se levanto y empezó a correr desesperadamente, intentado esquivar a todos los que la salían al paso.

-Fíjate- exclamó la zorra- y tu Árbol decías que era bueno, solo escuchó el peligro y el GIGANTE ha huido a la desesperada.

-No digas eso zorra- respondió el Árbol- seguro algo hará para salvarnos.

Mientras tanto el GIGANTE llegó a los confines del bosque, allí donde un riachuelo discurre mansamente. Sudoroso y cansado por el esfuerzo miro al cielo y en su interior rezó para que las nubes llegasen. Dios allá en lo alto escuchó sus ruegos y ordenó a las nubes que se cargasen de agua y fuesen  donde el GIGANTE lloraba desesperadamente de impotencia.

Entre lagrimas el GIGANTE las vió se levantó y empezó a soplar fuerte, en dirección al bosque, hasta caer al suelo extenuado.

Mientras en el bosque todo eran gritos y un ir y venir de sus habitantes. El fuego empezaba ya a quemar algunos árboles.

De repente un trueno retumbo haciendo callar a todos. El cielo se oscureció de unas nubes negras y empezaron a descargar agua, mucha agua, hasta apagar el fuego.

-Ha sido es GIGANTE!!!- grito el Árbol.

-Si ha sido el- respondieron todos- debemos ir a buscarlo.

Mientras el cielo se iluminaba corrieron todos hacía donde yacía el GIGANTE en el suelo, sin conocimiento. De repente el GIGANTE abrió lo ojos y vió que todos los habitantes estaban mirándole a su alrededor y se sintió feliz.

Debes perdonarnos GIGANTE- le dijo la zorra- nos hemos portado muy mal contigo. Te prometemos que nunca mas te dejaremos solo, queremos ser tus AMIGOS.  

Entre todos llevaron al GIGANTE a hombros hasta llegar al Árbol milenario y lo depositaron a sus pies. Al verlos llegar, todos juntos cantando y riendo el Árbol se sintió feliz. Mientras unas hojas caían de sus ramas  a modo de lagrimas.

Y así es como desde aquel día TODOS juntos vivieron muy felices y aprendieron que lo importante es el interior de las personas, su corazón, y no su aspecto físico.  

 

Agustí FONT, 14 de Mayo de 2001

 

Quiero dedicar este cuento a Diego Alejandro, hijo de Lady Halcón, con motivo de su cumpleaños. Para ti Diego, recibe con todo mi cariño siete besitos como los años que hoy cumples.

 

 

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